Page 158 - Portico - Frederik Pohl
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viaje de regreso a casa. La segunda es enrolarte como
miembro de la tripulación, en caso de que te acepten.
La tercera es salir al exterior sin traje espacial. Por todo
esto verán que, aunque no hay muchas leyes en Pórtico,
tampoco hay muchos delitos.
Pero, naturalmente, la razón para encerrar los
preciosos objetos del museo era evitar que los
transeúntes cayesen en la tentación de llevarse uno o
dos recuerdos.
Así pues, Klara y yo contemplamos los tesoros que
otro había encontrado... sin hablar de que nosotros
teníamos el deber de salir y encontrar algunos más.
No sólo eran los objetos exhibidos. Éstos resultaban
fascinantes; eran cosas que habían sido hechas y
tocadas por manos Heechee (¿tentáculos? ¿garras?), y
procedían de sitios increíblemente lejanos. Pero los
letreros informativos que se encendían y apagaban sin
cesar me impresionaron aún más. Los sumarios de
todas las misiones realizadas aparecían uno tras otro.
Un total constante de misiones frente a regresos de
derechos pagados a afortunados prospectores; la lista
de los desafortunados, nombre tras nombre en una
lenta sucesión a lo largo de toda una pared de la sala,
encima de las cajas donde estaban expuestos los
diversos objetos. Los totales reflejaban toda la historia:
2.355 lanzamientos (el número cambió a 2.356, y
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