Page 167 - Portico - Frederik Pohl
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‐ Bueno, sí, la verdad es que sí. Quiero decir que tú
estás en la Armada Brasileña y no debes de poder
largarte tan fácilmente.
Me corrigió:
‐ Puedo largarme cuando quiera. Lo único que no
podría hacer sería regresar a Brasil.
‐ ¿Y te compensaría?
‐ Claro que sí, cualquier cosa me compensaría ‐ me
dijo.
‐ ¿Incluso ‐ presioné ‐ si existe el riesgo de no volver,
o de volver destrozado como los de hoy?
Me refería a una Cinco que había aterrizado en un
planeta con una especie de vida vegetal parecida al
zumaque venenoso. Habíamos oído decir que fue
espantoso.
‐ Sí, naturalmente ‐ respondió.
Klara empezó a mostrarse inquieta.
‐ Creo ‐ declaró ‐ que me voy a dormir.
Había cierto mensaje en el tono de su voz. La miré y
contesté:
‐ Te acompañaré a tu habitación.
‐ No es necesario, Bob.
‐ Lo haré, de todos modos ‐ Dije, haciendo caso omiso
del mensaje ‐. Buenas noches, Francy. Hasta la semana
que viene.
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