Page 22 - Portico - Frederik Pohl
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El premio fue de doscientos cincuenta mil dólares. Lo
suficiente para vivir como un rey durante un año. Lo
suficiente para casarse y mantener a una familia,
siempre que los dos trabajaran y no fuesen muy
derrochadores.
O lo suficiente para un billete de ida a Pórtico.
Llevé el billete de lotería a la agencia de viajes y lo
intercambié por un pasaje. Se alegraron de verme; no
hacían grandes negocios, sobre todo en estos viajes. Me
quedaban unos diez mil dólares, cien más, cien menos,
no los conté. Compré bebidas para todo mi turno hasta
que se fue el último dólar. Entre las cincuenta personas
de mi turno y todos los amigos y conocidos que se unie‐
ron a la fiesta, tuvimos alcohol para veinticuatro horas.
Entonces, en medio de una típica ventisca de
Wyoming, me tambaleé hasta la agencia de viajes.
Cinco meses después me hallaba dando vueltas al
asteroide, contemplando por los ojos de buey el
crucero brasileño que nos desafiaba; por fin estaba en
camino de ser prospector.
Capítulo 3
Sigfrid no abandona jamás un tema. Nunca dice:
«Bueno, Bob, creo que ya hemos hablado bastante
acerca de esto». Pero a veces, cuando hace mucho rato
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