Page 258 - Portico - Frederik Pohl
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Nos  quedamos  media  hora  o  más,  hasta  tener  la

            impresión de estar viendo las mismas cosas una y otra


            vez,  y  entonces  nos  elevamos  hacia  la  compuerta,

            devolvimos  las  alas,  y  nos  sentamos  a  fumar  un

            cigarrillo en una amplia zona del túnel que había fuera


            del museo.

               Dos  mujeres  que  reconocí  vagamente  como


            miembros  del  equipo  de  mantenimiento  de  la

            Corporación pasaron junto a nosotros, llevando unas

            alas enrolladas y atadas a la espalda.


               ‐  Hola,  Klara ‐  saludó  una  de  ellas ‐.  ¿Has  estado

            dentro?

               Klara asintió.


               ‐ Es maravilloso ‐ dijo.

               ‐ Disfrútalo mientras puedas ‐ comentó la otra ‐. La

            semana  que  viene  te  costará  cien  dólares.  Mañana


            instalaremos  un  sistema  de  lectura  grabada  por

            teléfono  P,  y  harán  la  inauguración  antes  de  que


            lleguen los próximos turistas.

               ‐ Vale la pena ‐ dijo Klara, pero después me miró.

               Yo  me  di  cuenta  de  que,  a  pesar  de  todo,  estaba


            fumando  uno  de  sus  cigarrillos.  A  cinco  dólares  la

            cajetilla  no  podía  permitirme  ese  lujo,  pero  resolví


            comprar por lo menos una con el presupuesto de aquel

            día, y asegurarme de que ella me cogiera los mismos

            que yo le había cogido.


               ‐ ¿Quieres andar un poco más? ‐ me preguntó.




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