Page 263 - Portico - Frederik Pohl
P. 263

que yo era géminis y ella sagitario. Los sagitarios eran

            profetas. Los sagitarios adoraban la libertad. Nosotros,


            los  pobres  géminis,  sólo  éramos  atolondrados  e

            indecisos.

               ‐ No me extraña ‐ me dijo gravemente una mañana,


            mientras desayunábamos en su habitación (no acepté

            más  que  un  par  de  sorbos  de  café) ‐  que  no  puedas


            decidirte a hacer otro viaje. No es sólo cobardía física,

            querido Robinette. Una parte de tu doble naturaleza

            quiere triunfar, y la otra quiere fracasar. Me pregunto


            a cuál de las dos dejarás ganar.

               Yo le contesté de un modo bastante ambiguo. Dije:

               ‐ Encanto, vete a freír espárragos.


               Ella se echó a reír, y el día transcurrió sin novedad. Se

            había apuntado un nuevo tanto.

               La  Corporación  hizo  su  esperado  anuncio,  y  hubo


            una  inmensa  agitación  de  conferencias  y  planes,

            adivinanzas  e  interpretaciones,  entre  todos  nosotros.


            Fueron unos días muy emocionantes. La Corporación

            revisó  los  archivos  de  la  computadora  principal  y

            escogió  veinte  lanzamientos  con  escaso  riesgo  y


            posibilidades de grandes beneficios. Fueron suscritos,

            equipados y lanzados al cabo de una semana.


               Y yo no estuve en ninguno de ellos, y tampoco Klara;

            y tratamos de no discutir por qué.

               Sorprendentemente,  Dane  Metchnikov  no  salió  en


            ninguna de estas naves. Sabía algo, o afirmaba saberlo.




                                                                                                         262
   258   259   260   261   262   263   264   265   266   267   268