Page 261 - Portico - Frederik Pohl
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incómodo que yo me encontraba con él dentro de la

            cápsula.


               ‐ Quizá no seas su tipo ‐ bromeó, sonriendo.

               Sólo  que  no  fue  una  sonrisa  agradable.  Un  par  de

            tripulantes chinos, que salían del museo, nos miraron


            con interés, y desviaron cortésmente la mirada.

               ‐ Larguémonos de aquí, Klara.


               Fuimos al Infierno Azul y, naturalmente, yo insistí en

            pagar  mi  parte  de  la  consumición.  Cuarenta  y  ocho

            dólares tirados por la ventana en una hora. Y no fue tan


            divertido. Terminamos en su habitación y otra vez en

            la  cama.  Esto  tampoco  fue  muy  divertido.  Nuestra

            pelea seguía en el aire cuando terminamos. Y el tiempo


            seguía corriendo.



               Hay personas que nunca sobrepasan un cierto punto


            en su desarrollo emocional. No pueden llevar una vida

            normal, despreocupada y de concesiones mutuas con


            un  compañero  sexual  más  que  un  corto  espacio  de

            tiempo.  Hay  algo  en  su  interior  que  no  tolera  la

            felicidad. Cuanto mayor es ésta, más necesidad tienen


            de destruirla.

               Mientras  estaba  en  Pórtico  con  Klara,  empecé  a


            sospechar  que  yo  era  una  de  esas  personas.  Y  Klara

            también. Nunca había sostenido una relación con un

            hombre durante más de unos pocos meses en su vida;


            ella misma me lo dijo. Yo ya estaba bastante cerca de




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