Page 302 - Portico - Frederik Pohl
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parecían tener ninguna relación entre sí, pero la forma
en que encajaban uno con otro, y en las cajas de
diferentes tamaños que componían el juego, era una
maravilla en cuanto a economizar espacio se refiere.
Diecisiete millones quinientos cincuenta mil dólares,
que yo habría podido compartir si hubiese
permanecido con Sheri.
Claro que también habría podido ser uno de los
cadáveres.
Pasé por las habitaciones de Klara y la esperé un rato,
pero no volvió. No era la hora en que solía ir al
psiquiatra. Sin embargo, yo ya no sabía qué
acostumbraba a hacer y a qué hora. Había encontrado
otra niña a quien cuidar mientras sus padres estaban
ocupados: una negrita, de unos cuatro años, que había
llegado con una madre astrofísica y un padre
astrobiólogo. Quizás hubiese encontrado alguna otra
cosa para mantenerse ocupada, pero eso yo no lo sabía.
Regresé sin prisas a mi habitación, y Louise Forehand
me vio desde la suya y me siguió.
‐ Bob ‐ dijo nerviosamente ‐, ¿sabes algo sobre la
bonificación de gran peligro que van a ofrecer?
Le hice sitio para que se sentara en la cama.
‐ ¿Yo? No. ¿Por qué iba a saberlo?
Su rostro, pálido y musculoso, estaba más tenso que
de costumbre, aunque yo no sabía por qué.
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