Page 299 - Portico - Frederik Pohl
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No contesté; ya había observado que Klara y Sheri no
eran muy amigas, y supuse que yo tenía la culpa. Klara,
leyendo mis pensamientos, dijo:
‐ Nunca me han gustado los escorpiones, y menos los
que tienen una mandíbula tan enorme. Jamás les he
oído decir algo inteligente o espiritual. ‐ Después, con
gran sentido de la justicia, añadió ‐: Pero tiene valor,
debemos reconocerlo.
‐ No creo que esté en condiciones de discutir ‐ dije.
‐ No es una discusión, Bob.
Se acercó y me acarició la cabeza. Olía muy bien y su
aroma era muy femenino; bastante agradable, en
algunas circunstancias, pero no exactamente lo que yo
quería en aquel momento.
‐ Oye ‐ dije ‐. ¿Qué se ha hecho el aceite de almizcle?
‐ ¿Qué?
‐ Me refiero ‐ aclaré, dándome cuenta de algo que
había sido cierto durante algún tiempo ‐ al perfume
que llevabas siempre. Recuerdo que esto fue lo primero
que observé en ti.
Pensé en el comentario de Francy Hereira sobre el
olor de Pórtico y me di cuenta de que había pasado
mucho tiempo desde que notara que Klara olía
particularmente bien.
‐ Querido Bob, ¿es que pretendes iniciar una
discusión conmigo?
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