Page 305 - Portico - Frederik Pohl
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silencio durante largo rato, y no comprendí que estaba
llorando hasta que sus lágrimas me humedecieron la
mano.
‐ Lo siento, Bob ‐ dijo, cuando empecé a acariciarla ‐.
Es que nunca hemos tenido ni un poco de suerte.
Algunos días puedo resistirlo, pero otros no. Hoy es
uno de los malos.
‐ Vuestra suerte cambiará.
‐ Me parece que no. Ya no puedo creerlo.
Dio la vuelta para mirarme, y sus ojos escudriñaron
los míos. Le dije:
‐ Piensa en cuántos millones de personas darían su
testículo izquierdo por estar aquí.
Louise repuso lentamente:
‐ Bob... ‐ Se interrumpió. Yo empecé a hablar, pero ella
me tapó la boca con una mano ‐. Bob ‐ repitió ‐, ¿sabes
cómo logramos venir?
‐ Desde luego. Sess vendió su vehículo aéreo.
‐ Vendimos bastante más que eso. El vehículo aéreo
nos proporcionó algo más de cien mil. No era suficiente
ni para uno solo de nosotros. Hat nos dio el resto.
‐ ¿Tu hijo? ¿El que murió?
Ella dijo:
‐ Hat tenía un tumor cerebral. Lo descubrieron a
tiempo o, por lo menos, casi a tiempo. Era operable.
Podría haber vivido, oh, no lo sé, diez años como
mínimo. No hubiera quedado perfectamente. Su centro
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