Page 308 - Portico - Frederik Pohl
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a excepción de una pareja de turistas que daba una
última ojeada antes de que partiera su nave. No les
presté atención, y ni siquiera les oí marcharse. Me
compadecía de Louise y de todos los Forehand, e
incluso más de mí mismo. Ellos no tenían suerte, pero
lo que yo no tenía dolía mucho más; no tenía el valor
de averiguar adónde me conduciría mi suerte. Las
sociedades enfermas exprimen a los aventureros como
si fueran granos de uva. Los granos de uva no tienen
gran cosa que decir sobre ello. Supongo que ocurrió lo
mismo con los marineros de Colón o los pioneros que
atravesaron el territorio comanche en sus carretas;
debían de ser unos necios asustados, como yo, pero no
tenían alternativa, Como yo. Pero, Dios de los cielos,
qué asustado estaba yo...
Oí voces, una carcajada infantil y otra más grave que
pertenecía a Klara. Me incorporé.
‐ Hola, Bob ‐ dijo, parándose frente a mí con la mano
en la cabeza de una niña negra ‐. Ésta es Watty
‐ Hola, Watty
Mi voz no sonó como debiera, ni siquiera a mí. Klara
me miró con detenimiento, e inquirió:
‐ ¿Qué pasa?
No podía responder a esa pregunta en una sola frase,
de modo que le aclaré una de las muchas cosas que me
preocupaban.
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