Page 407 - Portico - Frederik Pohl
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todo lo que dijo. Hicimos retroceder las dos naves al

            mismo tiempo y las ensamblamos por el módulo; una


            vez  lo  conseguimos,  intentamos  trasladar  los

            mecanismos,  instrumentos,  ropa,  todo  lo  que  podía

            transportarse de la primera nave a los espacios libres


            de la segunda que pudimos encontrar, a fin de hacer

            sitio  para  diez  personas  donde  cinco  cabían  a  duras


            penas. De mano en mano, de delante atrás, todo pasó

            de una nave a otra en pocos minutos. Los riñones de

            Dane Metchnikov debieron recibir más de un golpe; él


            era  el  que  estaba  en  los  módulos,  cambiando  los

            interruptores medidores de combustible para quemar

            hasta la última gota de hidrógeno. ¿Sobreviviríamos a


            ello? No había forma de saberlo. Las dos Cinco estaban

            acorazadas,  y  no  esperábamos  dañar  los  cascos  de

            metal Heechee. Sin embargo, el contenido de los cascos


            seríamos nosotros, todos nosotros reunidos en el que

            saliera despedido ‐ o en el que nosotros confiábamos


            que saldría despedido ‐ y la verdad es que no había

            modo de saber si ocurriría así o si, de todos modos,

            quedaríamos  convertidos  en  una  masa  de  gelatina.


            Sólo  disponíamos  de  unos  pocos  minutos,  no

            demasiados. Debí de cruzarme veinte veces con Klara


            en el espacio de diez minutos, y recuerdo que una vez,

            la primera, nos besamos. Por lo menos, aproximamos

            nuestros  labios,  y  éstos  se  rozaron.  Recuerdo  haber


            aspirado su perfume y que una vez levanté la cabeza




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