Page 408 - Portico - Frederik Pohl
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porque el olor a aceite de almizcle era muy fuerte y no
la vi, y casi enseguida lo olvidé nuevamente. Y todo el
rato, por una pantalla u otra, aquella inmensa y funesta
bola azul nos vigilaba desde el exterior; las veloces
sombras de su superficie, que eran efectos de fase,
formaban aterradores dibujos; la poderosa atracción de
sus ondas de gravedad nos arrastraba hacia allí. Danny
A. estaba en la cápsula de la primera nave, controlando
el tiempo y tirando sacos y paquetes por la compuerta
del módulo para que los fueran pasando, a través de la
compuerta, a través de los módulos, hasta la cápsula de
la segunda nave, donde yo los apartaba de cualquier
manera a fin de hacer sitio para más.
Querida Voz de Pórtico:
El miércoles de la semana pasada estaba atravesando
el estacionamiento del supermercado Safeway (adonde
había ido para depositar mis pólizas de comida) y me
dirigía hacia la parada del autobús que me llevaría a mi
apartamento, cuando vi una extraña luz verde. Una
rarísima nave espacial aterrizó a poca distancia. Cuatro
hermosas, aunque minúsculas mujeres, vestidas con
unas etéreas túnicas blancas, salieron de ella y me
inmovilizaron por medio de un rayo paralizador. Me
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