Page 152 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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El joven toca la coraza del robot.
—¿No crees que es posible que termines
distrayéndole? ¿Y que pierda la batalla? ¿Qué nunca
encuentre la libertad?
—La Corona ya no existe. Hace casi cien años que son
libres —dice ella—. Creo que alguien debería
decírselo.
—Bonita idea. —Le tiende la mano—. Me llamo Paul.
Me he perdido un poco: todas estas calles que se
mueven. Esperaba que pudieras indicarme la salida.
Un reguero de emoción se filtra por su burdo gevulot
de visitante: una sensación de intranquilidad, un
peso, una culpa. Xuexue puede imaginarse al viejo del
mar sentado en su espalda. La sensación es muy
familiar. Y de repente es más importante hablar con
el desconocido que sonreír al robot.
—Claro que sí —dice—. ¿Pero por qué no te quedas
un rato? ¿Qué te trae a la Oubliette? —Mientras habla,
redacta un contrato de gevulot en su mente y se lo
ofrece a Paul. Éste parpadea.
—¿Qué es eso?
—Nadie más recordará ni sabrá lo que vamos a decir
aquí —explica ella—. Incluso yo lo olvidaré, a menos
que me permitas recordarlo. —Sonríe—. Así
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