Page 147 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Sí, lo sé. Y pensé que los demás también deberían
saberlo. Se te da bien, alguien debería fijarse. Así que
invité a Adrián, aquí, donde podría hablar contigo sin
esa bobada del gevulot. Va a hacerte famoso.
—Pixil, eso ha estado mal. Me meteré en un montón
de problemas por culpa de eso. ¿Crees que puedes
decidir así como así lo que necesito? No formo parte
de tu zoku. Conmigo no funciona así.
—No, es verdad —dice Pixil—. Con los zokus, no
tengo elección. —Toca su joya de zoku, incrustada en
la base de su garganta, donde se juntan las
clavículas—. Contigo, es porque quiero.
Una parte distante de él sabe que miente, pero de
alguna manera no importa, y la besa de todos modos.
—¿Sabes? —dice Pixil—, has perdido la apuesta. Ven.
Te enseñaré algo.
Pixil coge su mano y lo conduce a una puerta sin
distintivos que hace un momento no estaba allí. Arcos
eléctricos de entrelazamientos centellean otra vez a
sus espaldas mientras la cruzan juntos.
Por un momento se forma otra discontinuidad.
Emergen en un inmenso espacio cavernoso que está
repleto de cubos negros de distintos tamaños, desde
un metro cúbico al tamaño de una casa, amontonados
unos encima de otros. Las paredes, el suelo y el techo
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