Page 149 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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le calza un bombín en la cabeza a Isidore, sin dejar de
reír.
—¿No se enfadará alguien si nos encuentran aquí? —
pregunta Isidore.
—No te preocupes, esclavo —dice Pixil, con una
sonrisa traviesa. Descuelga los trajes y forma un
grueso montón con ellos en el suelo, tarareando—. Ya
te lo he dicho. Optimización de recursos. —Le rodea
el cuello con los brazos y le da un beso apasionado.
Sus ropas se disuelven al contacto. Lo tira encima del
nido de capas y vestidos. La rabia abandona a Isidore,
y se queda sin sitio para más formas que la de ella.
Interludio
Bondad
COMO cada Sol Solis, Xuexue acude al jardín para
sonreír al robot rojo.
Está solo, alejado de los racimos de máquinas de
combate repartidas por la cuadrícula de mármol
blanco y negro. Su diseño es un poco distinto,
además: las estilizadas líneas carmesíes de un
deportivo bajo una capa de óxido, y un
resplandeciente caballito en lo alto de su casco.
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