Page 169 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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O me lo permitiría, si tuviera ocasión. Mieli apunta un
dedo hacia la mesita y la silla situadas junto al balcón.
—Siéntate. —Deposita el Reloj frente a mí—. Habla.
En el nombre del Señor Oscuro, ¿qué ha pasado en el
ágora? —Crispa los dedos; los estira. Trago saliva con
dificultad.
—De acuerdo. Ha pasado que me vi a mí mismo. —
Arquea las cejas—. No era otro recuerdo, como en la
nave. Debía de tratarse de algún tipo de constructo de
gevulot: no fui el único que lo vio. Me condujo al
jardín. Está claro que avanzamos en la dirección
adecuada.
—Tal vez. ¿Y no se te pasó por la cabeza informarme?
¿Se te ocurre algún motivo por el que debería
perderte de vista otra vez? ¿O para no recomendarle
a mi patrón que nos quitemos los guantes de seda y
tomemos una ruta… más directa a tu cerebro?
—Fue inesperado. —Contemplo el Reloj, al que la luz
solar no deja de arrancar destellos, y reparo una vez
más en las inscripciones del lateral—. Parecía algo…
íntimo.
Me levanta la cara con unos dedos poderosísimos,
imparables. Sus ojos, verdes y enfurecidos, se clavan
en los míos sin pestañear.
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