Page 171 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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sorprende. Me digo que sólo es el coñac lo que hace
que me ardan las mejillas.
—Bueno —dice Mieli—. Hablemos de ese chisme que
robaste.
—Que encontré.
—Como prefieras. —Sostiene el Reloj en alto—.
Hablemos de esto. Es evidente que la información de
la Oubliette a la que tengo acceso está desfasada. —El
tono de su voz es aséptico. A una parte de mi ser le
encantaría romper otra vez esa fachada glacial, sin
importar el peligro, y comprobar hasta qué
profundidad llega.
—Es un Reloj. Un dispositivo que almacena Tiempo
en efectivo: estados cuánticos de longevidad infinita,
imposibles de falsificar y copiar, a prueba de
imitaciones. Se utiliza para calcular la estancia de los
ciudadanos de la Oubliette en sus cuerpos de
referencia humanos. También controla los canales
codificados que comunican con la exomemoria. Se
trata de un instrumento muy personal.
—¿Y crees que te perteneció alguna vez? ¿Contiene lo
que estamos buscando?
—Es posible. Pero aún falta algo. El Reloj es un trasto
inútil por sí solo, sin las claves públicas… el gevulot…
del interior del cerebro.
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