Page 167 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 167
—Así soy yo cuando me pongo profesional —sisea—
. En mi koto, en Oort, las explicaciones nunca gozaron
de muy alta estima.
—Gracias —resoplo— por no pulsar el botón del
infierno.
—Eso es porque has descubierto algo. —Adopta una
expresión distante que me indica que está revisando
los recuerdos a corto plazo de este cuerpo—. Veamos.
—Extiende la mano.
Le paso el Reloj. Lo lanza al aire y vuelve a atraparlo
al vuelo, pensativa.
—De acuerdo. Levántate. Ya hablaremos de esto más
tarde. Se acabó el turismo.
—Sé que estás pensando en robarlo de nuevo —dice
Mieli una vez dentro del aracnotaxi que nos lleva de
regreso al hotel. Parece estar admirando el paisaje
mientras el vehículo con forma de carruaje extiende
las patas telescópicas de diamante en dirección a los
tejados del Laberinto.
—¿Oh?
—Sí. He aprendido a reconocer los indicios. Me has
pillado desprevenida dos veces con tus trucos de
carterista, pero no volverá a suceder.
167

