Page 172 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Golpetea el Reloj con una uña.



           —Ya veo.



           —Funciona de la siguiente manera. La exomemoria


           almacena  información…  toda  la  información…  que


           reúne  la  Oubliette,  el  entorno,  los  sentidos,  los


           pensamientos,  todo.  El  gevulot  lleva  la  cuenta  de


           quién puede acceder a eso, en tiempo real. No se trata


           de un simple par de claves públicas‐privadas, sino de


           una demencial jerarquía anidada, un árbol de nodos


           en  el  que  la  activación  de  cada  rama  individual


           depende  del  nodo  raíz.  Así,  cuando  te  presenten  a


           alguien podrás acordar lo que queréis compartir, qué


           van a saber de ti y qué recuerdos conservaréis al final.




           —Parece lioso.



           —Lo es. Los marcianos poseen un órgano dedicado a


           esto  en  exclusiva.  —Me  doy  unos  golpecitos  en  la


           cabeza—. Un sentido de la intimidad que les permite


           percibir lo que están compartiendo, qué es privado y


           qué  no.  También  hacen  lo  que  se  denomina


           «correcordar»,  compartir  recuerdos  mediante  la


           simple activación de las claves oportunas. Lo que nos


           han  dado  a  nosotros  es  la  versión  infantil.  Los


           visitantes  reciben  un  trocito  de  exomemoria  y  su


           correspondiente  interfaz,  definida  dentro  de  los


           parámetros  razonables.  Pero  apreciar  todos  los


           matices es tarea imposible.






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