Page 236 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 236

—Vaya, me tengo que ir. Que os divirtáis. Y recuerda,


           le gustan los paseos en globo.



           Dicho  lo  cual  se  desvanece,  reemplazado  por  mi


           nuevo reflejo.



           Me  siento  y  empiezo  a  fabricar  un  rostro  nuevo,


           adecuado para una primera cita.










           9



           El detective y la carta



           AL anochecer, Isidore deja que la comemoria guíe sus


           pasos hasta el parque de la Tortuga y lo conduzca por


           un  estrecho  sendero  de  arena  que  atraviesa  un


           bosquecillo  de  pinos  y  olmos.  Al  otro  lado  de  la


           arboleda se encuentra el CHÂTEAU.



           Se trata de la restauración de un edificio de la Corona


           más impresionante que Isidore haya visto en su vida,


           por detrás tan sólo de la del Palacio de Olimpo; es


           asombroso que el gevulot consiga ocultar algo así al


           escrutinio  público.  Los  últimos  rayos  de  sol  de  la


           jornada se reflejan en dos torres que se contonean a


           izquierda  y  derecha  como  dagas  orientales  en  su


           ascenso al firmamento. El CHÂTEAU proyecta largas


           sombras  azuladas  sobre  un  campo  de  flores


           distribuidas con precisión geométrica que componen


           triángulos  y  polígonos  multicolores,  como  si  el





                                                                                                            236
   231   232   233   234   235   236   237   238   239   240   241