Page 236 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Vaya, me tengo que ir. Que os divirtáis. Y recuerda,
le gustan los paseos en globo.
Dicho lo cual se desvanece, reemplazado por mi
nuevo reflejo.
Me siento y empiezo a fabricar un rostro nuevo,
adecuado para una primera cita.
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El detective y la carta
AL anochecer, Isidore deja que la comemoria guíe sus
pasos hasta el parque de la Tortuga y lo conduzca por
un estrecho sendero de arena que atraviesa un
bosquecillo de pinos y olmos. Al otro lado de la
arboleda se encuentra el CHÂTEAU.
Se trata de la restauración de un edificio de la Corona
más impresionante que Isidore haya visto en su vida,
por detrás tan sólo de la del Palacio de Olimpo; es
asombroso que el gevulot consiga ocultar algo así al
escrutinio público. Los últimos rayos de sol de la
jornada se reflejan en dos torres que se contonean a
izquierda y derecha como dagas orientales en su
ascenso al firmamento. El CHÂTEAU proyecta largas
sombras azuladas sobre un campo de flores
distribuidas con precisión geométrica que componen
triángulos y polígonos multicolores, como si el
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