Page 232 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Es una sensación placentera: dedico unos minutos a
no hacer nada más que admirar el espectáculo de la
ciudad al anochecer, bebiendo en el balcón, whisky
puro de malta esta vez. Siempre he pensado que el
whisky es la antesala de la introspección: tras el
momento de calma que sucede al primer sorbo
perdura un regusto que invita a reflexionar sobre los
sabores que recubren la lengua.
Una por una, despliego las herramientas que contiene
mi mente.
El gevulot no es perfecto. Contiene bucles, lugares
donde un mismo nodo —la representación de un
recuerdo, un suceso, una persona— puede compartir
más de un origen. En ocasiones eso propicia que, al
conectar dos gevulots para compartir una vivencia
inocua, un sabor determinado o un momento íntimo,
se desbloqueen módulos enteros de la exomemoria de
una persona. Los piratas de gógoles han desarrollado
un software con el que, mediante el rastreo de nodos
clave en el transcurso de una conversación, pueden
cartografiar árboles de gevulot enteros.
Encuentro un programa que ejecuta ataques de
intermediario con la intención de interceptar las
comunicaciones cuánticas entre los Relojes y las
exomemorias. Eso requerirá más fuerza bruta de la
que dispongo en estos momentos, además de
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