Page 233 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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capacidad  de  computación  cuántica:  tendré  que


                 hablar  con  Perhonen  al  respecto.  Veo  una


                 emulación  perfecta  del  órgano  del  sentido  de  la


                 intimidad  y  reprimo  las  ganas  de  ejecutarla


                 inmediatamente. Y por último, un juego de claves


                 publicas‐privadas y exomemorias en blanco para


                 elegir. No quiero ni imaginarme de dónde habrán


                 salido, pero al menos nos han ahorrado el trabajo


                 sucio. Algunas de ellas están fragmentadas a causa


                 de la interrupción durante la transferencia, pero lo


                 que hay servirá, por ahora.



           Estar  a  punto  de  convertirme  en  otra  persona  me


           acelera el pulso y hace que las infinitas posibilidades


           aleteen  como  mariposas  en  mi  estómago.  En  algún


           momento debí de vivir saltando de una identidad a


           otra  —posthumano,  zoku,  forma  de  referencia,


           Sobornost—  y  eso,  más  que  ninguna  otra  cosa,


           reaviva  mi  deseo  de  convertirme  en  el  dios  de  los


           ladrones una vez más.



           Abro el Reloj y vuelvo a contemplar la imagen. ¿En


           quién debería convertirme por ti, Raymonde? ¿Quién era


           para  ti  antes?  Su  sonrisa  no  contiene  ninguna


           respuesta, de modo que cierro la tapa, apuro el trago


           y me concentro en el espejo del baño.




           La cara que me devuelve la mirada —los ojos velados


           por unos párpados pesados, pinceladas de gris en el







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