Page 333 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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El hombre sonríe y le da una palmadita en el hombro.
—¡Ah! Qué oportuno. Muchísimas gracias. Que se
divierta. —Dicho lo cual, se pierde de vista entre el
gentío.
Isidore se pregunta si debería encargarle que lo vigile
a alguno de los guardias Aletargados, pero en ese
momento le llama la atención una anomalía en una de
las ágoras próximas. Le suena de algo un tipo bajito
disfrazado de Sol Mercurii, todo plata
resplandeciente y calor, tocado con un casco alado,
que conversa con una joven de vestido de Géminis:
una imagen de anebladores de sí misma que imita
todos sus movimientos. El hombre tiene la mirada fija
en algún punto lejano.
Isidore susurra para alertar a uno de los Aletargados,
se acerca a la pareja y apoya una mano en el hombro
del tipo.
—Adrián Wu.
El periodista pega un respingo.
—Hablemos —dice Isidore.
—Tengo una invitación —protesta Wu—. Unruh las
ha repartido a diestro y siniestro. Necesito cubrir esta
historia. Aunque me sorprende verte a ti aquí, lo
reconozco. ¿Hay algo que mis lectores deberían
saber?
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