Page 338 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Compruebo el resto del equipo —la araña‐q y el
gatillo en mi mente— y decido que ha llegado el
momento del plato fuerte de la noche.
Me acerco al grupo de Unruh —el gevulot prestado
ahora me permite verlos— e imito el paso
zigzagueante y distraído del detective. Mi objetivo,
ebrio y locuaz, está hablando con una mujer muy alta
vestida de blanco glacial.
—¡Monsieur Beautrelet! —exclama al verme—.
¿Cómo va la caza del villano?
—Hay tantos que no sé ni por dónde empezar —
replico. Unruh estalla en carcajadas, pero la mujer de
blanco me observa con curiosidad. Será mejor darse
prisa.
—Veo que el espíritu festivo se le ha contagiado —
dice Unruh—. ¡Me alegro por usted! Brindo por eso.
—Apura la copa.
Cojo otra de un camarero Aletargado que pasaba por
mi lado y se la ofrezco a Unruh. Mientras la acepta, le
doy una instrucción rápida a la araña‐q, que corretea
por mi brazo, salta a la palma de su mano y se pierde
de vista en la manga coloreada como un gigante
gaseoso. A continuación, empieza a buscar su Reloj.
La araña tardó tres días en desarrollarse; hizo falta
otra prolongada discusión con Mieli antes de que ésta
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