Page 350 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Marcel toca la mano del Mochuelo.
—Puedo hacer eso por él —continúa—. Es mi
responsabilidad. Puedo esperar hasta que se mejore.
Pero para eso necesito Tiempo.
Sernine se queda mirándolos durante largo rato.
—Te equivocas —dice, al cabo—. Somos tan grandes
como ellos. Alguien tiene que demostrárselo.
—¿Construyendo casitas de juguete? Como prefieras.
—Marcel agita una mano mientras su mente proyecta
un contrato de gevulot en dirección a Sernine—. Es
todo tuyo. Tú ganas.
—Gracias —dice Sernine, con voz queda. Aguarda un
momento, en silencio, escuchando los sonidos del
Mochuelo. Carraspea—. Si hacemos esto —añade,
despacio—, ¿podría venir de visita de vez en cuando?
—Si te apetece. Me da lo mismo.
Sellan el acuerdo con un apretón de manos. Por
cortesía, Marcel le ofrece una copa de coñac. Beben en
silencio, y cuando terminan, Sernine se va.
El Mochuelo se tranquiliza después de que Marcel le
dé de comer. Permanece un buen rato sentado junto a
él, pidiéndole a la casa que toque ares nova. Pero
cuando salen las estrellas, Marcel cierra las cortinas.
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