Page 352 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Tiene que resultar creíble, respondo.



           Cómo no. Cuando quieras.



           De acuerdo. Vamos allá.




           —¡El  Tiempo  es  el  gran  Destructor!  —chillo—.


           Aunque fuera el mismísimo Thor, dios del trueno, la


           vejez  seguiría  siendo  capaz  de  hacerme  hincar  la


           rodilla.  —Ensayo  una  reverencia—.  Damas  y


           caballeros, les presento a… ¡la Muerte!



           Mieli me desconecta a distancia. Me fallan las piernas.


           Mis pulmones dejan de funcionar, y experimento la


           espantosa  sensación  de  estar  ahogándome.  Por


           absurdo  que  parezca,  el  mundo  se  conserva  más


           nítido  y  cristalino  que  nunca.  Mi  mente  continúa


           funcionando dentro del cuerpo de la Sobornost, pero


           en modo de sigilo, mientras el resto de los órganos se


           bloquean. Mi punto de vista se tambalea y me caigo


           al suelo, como parte de la rutina de danse macabre que


           llevo practicando con mis moribundos compañeros.


           Nuestros cuerpos inertes forman unas palabras en la


           plaza: MEMENTO MORI.



           Los espectadores profieren gritos de aprobación, una


           nota  truncada,  mezcla  de  culpa  y  fascinación.  Se


           produce un momento de silencio. La plaza retumba


           con  el  sonido  de  pasos  pesados,  acercándose  al


           unísono. Han llegado los Resurrectores.









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