Page 377 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—No tiene importancia —dice Isidore—. Habéis sido
muy amables.
El hombre saca algo de su bolsillo.
—Mi socio… ahí abajo… —Apunta al suelo con un
dedo—. Antes del Letargo… era un… fan. —Tose—.
Entonces, me preguntaba… ¿podrías… quizá… un
autógrafo?
Le muestra un recorte de periódico cubierto por una
película de materia temporal. El artículo de Adrián
Wu.
Con un suspiro, Isidore lo coge y saca una pluma del
bolsillo.
Isidore pestañea ante la luz diurna, alegrándose de
dejar atrás la siniestra fachada de la Casa de
Resurrección. El viento de la Avenida Persistente
sopla abrasador tras el frío que hacía en el
inframundo, pero el murmullo de las voces humanas
le sirve de bálsamo.
El ataque optogenético de la fiesta lo dejó sintiéndose
desorientado, con una leve jaqueca. Un Aletargado
sanitario lo inspeccionó junto con el resto de los
invitados, pero no encontró rastros de infección
permanentes. Consiguió aislar el virus, y cuando
Isidore y Odette inspeccionaron los terrenos,
encontraron la flor descartada que se había empleado
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