Page 374 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 374
—Os agradezco que me permitierais bajar aquí —
dice, dirigiéndose a uno (¿una?) que luce el símbolo
dorado del infinito en el pecho—. Entiendo que esto
es algo… poco habitual.
No obtiene respuesta. Está casi seguro de que ese
Resurrector es el mismo con el que habló antes en la
Casa de Resurrección, tras darse cuenta de lo que se
proponía hacer el ladrón. Tras el terremoto que
sacudió la ciudad, lo trajeron aquí para enseñarle lo
que había ocurrido, pero hasta ahora nadie ha dicho
ni una palabra.
Era la única conclusión lógica: el único motivo para
robar una cantidad de Tiempo tan insignificante era
devolverlo a fin de cometer algún tipo de ilegalidad
en el inframundo. Pobre Unruh. Las piezas no encajan,
y eso le pone nervioso.
Estudia la escena a través de la lupa. Hay dos
variedades distintas de gel de embalsamiento en el
suelo, en distintas fases de coagulación: el de Unruh
y el de alguien más. Eso concuerda con su teoría sobre
cómo consiguió entrar el ladrón: fingiendo estar
muerto, de alguna manera, abrió una entrada para un
cómplice armado hasta los dientes. Toma nota mental
de comprobar las exomemorias de todas las ágoras de
memento morí adonde van a morir los mendigos de
Tiempo.
374

