Page 415 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Una vez en el exterior, se intuye que va a hacer un día
radiante. Me pongo las gafas tintadas de azul y me
voy a buscar a Raymonde.
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El ladrón y la memoria
ENVÍO una comemoria a Raymonde para que se
reúna conmigo en el parque, en nuestra atalaya cerca
de Montgolfiersville. La respuesta no se hace esperar:
recuerdo que estará allí. Recorro el Laberinto
envuelto en un gevulot integral, esperando que la
nueva comemoria anticriptarcas de Perhonen funcione
según lo planeado.
Llega antes que yo. Está sentada en nuestro banco,
con una taza de café de materia temporal,
contemplando los globos. Arquea las cejas al ver que
he venido solo.
—¿Dónde se ha metido tu carabina oortiana? Si crees
que esto va a ser otro de tus encuentros románticos…
—Ssh. —Le lanzo la comemoria vírica. La acepta y
arruga la nariz. Su ceño fruncido da paso a una
expresión de dolor, primero, seguida de otra de
asombro. Bien. Ha funcionado. El único efecto
secundario que percibí fue el persistente mal olor.
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