Page 415 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 415

Una vez en el exterior, se intuye que va a hacer un día


           radiante. Me pongo las gafas tintadas de azul y me


           voy a buscar a Raymonde.









           16




           El ladrón y la memoria



           ENVÍO  una  comemoria  a  Raymonde  para  que  se


           reúna conmigo en el parque, en nuestra atalaya cerca


           de Montgolfiersville. La respuesta no se hace esperar:


           recuerdo  que  estará  allí.  Recorro  el  Laberinto


           envuelto  en  un  gevulot  integral,  esperando  que  la


           nueva comemoria anticriptarcas de Perhonen funcione


           según lo planeado.



           Llega  antes  que yo.  Está sentada en nuestro banco,


           con  una  taza  de  café  de  materia  temporal,


           contemplando los globos. Arquea las cejas al ver que


           he venido solo.



           —¿Dónde se ha metido tu carabina oortiana? Si crees


           que esto va a ser otro de tus encuentros románticos…



           —Ssh.  —Le  lanzo  la  comemoria  vírica.  La  acepta  y


           arruga  la  nariz.  Su  ceño  fruncido  da  paso  a  una


           expresión  de  dolor,  primero,  seguida  de  otra  de


           asombro.  Bien.  Ha  funcionado.  El  único  efecto


           secundario que percibí fue el persistente mal olor.









                                                                                                            415
   410   411   412   413   414   415   416   417   418   419   420