Page 161 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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decidido que sería el primer intento de la
humanidad de encontrar un nuevo hogar. A
Guyen nunca le había caído bien. Guyen ya no lo
necesitaba. Estallan despertándolo para
transportarlo a la colonia.
No…
¿Para qué iban a despertarlo antes de enviarlo?
¿En qué podía contribuir a la fundación de una
colonia lunar? Ya debía de estar allí, transportado
inconsciente en su cámara. Estaba despertándose
en la cáscara de huevo de la estructura de la base,
donde debería cuidar de las tinas de miocultivos
para siempre, para siempre, para siempre.
No podía contener este convencimiento de que
ya le habían hecho esto, e intentó moverse y
patalear en los estrechos confines de la cámara de
suspensión, gritando hasta ensordecerse a sí
mismo, golpeando el plástico frío con hombros y
rodillas, ya que no podía levantar los brazos.
—¡No quiero ir! —gritaba, aunque sabía que ya
estaba allí—. ¡No podéis obligarme! —Pero claro
que podían.
La tapa se abrió de repente, elevada en cuanto el
sello se quebró, y estuvo a punto de salir de un
salto para caer al suelo de cabeza. Lo sostuvieron
unos brazos, y durante un momento se limitó a
mirar a su alrededor, incapaz de entender dónde
estaba.
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