Page 162 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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No, no, no, está bien. Es la sala de la Tripulación
Principal. Todavía estoy en la Gilgamesh. No estoy
en la luna. No me han enviado…
Los brazos que lo sostenían no eran demasiado
amables, y cuando sus rodillas se le doblaron,
alguien lo aferró y lo sacudió, golpeando su
espalda contra la cámara de forma que la tapa se
cerró y le pilló un trozo de su traje de sueño.
Alguien le estaba gritando. Le estaban gritando
que se callase. Solo entonces se dio cuenta de que
estaba chillándoles las mismas palabras una y
otra vez, que no quería ir, que no podían
obligarlo.
Como para contradecirlo, quien fuera que lo
estaba sosteniendo le abofeteó la cara, y escuchó
que su voz se reducía a un gañido desconcertado
antes de que pudiera controlarse.
A su alrededor, Holsten se percató de que había
cuatro personas en la habitación y que no conocía
a ninguna. Tres hombres y una mujer: todos
desconocidos, completos desconocidos. Llevaban
uniformes de a bordo, pero no formaban parte de
la Tripulación Principal. O si lo formaban, Guyen
no los había despertado para la visita al planeta
verde.
Holsten los miró parpadeando estúpidamente. El
hombre que lo aferraba era alto, delgado y de
huesos largos, al parecer de la misma edad que
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