Page 165 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 165
Para entonces, Holsten consideró que ya podría
haber seguido adelante tambaleándose por sus
propios medios, pero lo estaban conduciendo tan
rápidamente que sus pies no tocaban el suelo. Al
cabo de un momento oyó unos ruidos
procedentes de la dirección en la que habían
venido, como si alguien hubiera dejado caer algo
pesado. Solo cuando el pistolero se dio la vuelta
y comenzó a contestar al fuego se dio cuenta de
que el sonido eran disparos. La pistola emitía
pequeños sonidos metálicos que eran
curiosamente poco impresionantes, como un
perro grande que ladrase bajito. Los sonidos que
le respondían eran estallidos tronantes que
sacudían el aire y hacían temblar los tímpanos de
Holsten, como si la ira de Dios estuviera
desatándose en la otra habitación. Identifico el
sonido de los disruptores: armas para el control
de multitudes que se basaban en la detonación de
paquetes de aire. En teoría, no eran letales, y
ciertamente eran menos peligrosos para la nave.
—¿Quién nos está disparando? —consiguió
preguntar, y esta vez las palabras sonaron lo
bastante claras.
—Tus amigos —le dijo escuetamente Scoles, lo
que debía ser una de las respuestas menos
tranquilizadoras del mundo, en esas
circunstancias: Holsten recibió al mismo tiempo
la información de que su actual compañía no lo
164

