Page 168 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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a una discusión en susurros pero muy acalorada
con algunos de los demás, de la cual Holsten solo
puedo captar algunas palabras sueltas. No volvió
a escuchar disparos.
La mujer y el pistolero que lo habían traído
seguían en la habitaron, lo que significaba que
apenas había espacio para nadie más. El aire
estaba cargado, y olía fuertemente a sudor y más
débilmente a orina.
Por un momento Holsten se encontró
preguntándose si simplemente habría soñado
todo lo que recordaba desde su partida de la
Tierra, si algún defecto en la cámara de
suspensión le había producido una alucinación
en la que él, el clasicista, se encontraba
repentinamente considerado como una figura
necesaria y útil de la tripulación.
Echó un vistazo a Lain. Ella lo miró tristemente.
Se dio cuenta de que tenía arrugas en el rostro
que no conocía, y que su pelo había crecido y ya
no estaba rapado. Está acortando las distancias.
¿Sigo siendo el humano más anciano del universo?
Quizá por poco.
Miró a los guardias, que parecían estar prestando
mucha más atención a lo que Scoles estaba
diciendo afuera que a sus dos prisioneros. Probó
a susurrar:
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