Page 283 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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paso, contribuye a la formación de una lenta y


              difusa idea en la mente colectiva de las hormigas


              de  que  algo  no  va  exactamente  como  debería.

              Mientras se adentra en los oscuros confines de la


              fortaleza viviente, percibe movimientos cada vez


              mayores  a  su  alrededor,  una  perturbación  que


              solo puede ser un síntoma de su infiltración. Los

              túneles  a  su  espalda  se  cierran;  la  colonia


              investiga,  con  su  sentido  colectivo  del  tacto,


              aquello que no puede oler.



              Por delante de ella percibe un rápido movimiento

              que  no  es  una  hormiga.  Por  un  momento  se


              encuentra  cara  a  cara  con  un  escarabajo


              bombardero que investiga el caparazón robado

              que porta y luego se retira con miedo y horror.


              Instintivamente lo persigue, permitiendo que el


              escarabajo  le  muestre  las  vías  interiores  del


              hormiguero,  aunque  le  suponga  esforzarse  al

              máximo. En ese momento ya está sobrecalentada,


              sus músculos se están quedando sin fuerza, y su


              corazón  apenas  puede  seguir  moviendo  los

              fluidos  oxigenados  por  el  interior  hueco  de  su


              cuerpo.  Se  da  cuenta  de  que  está  perdiendo  la


              concentración poco a poco, y solo antiquísimos


              instintos la mantienen en movimiento.


              Siente cómo la colonia entera se despliega a su


              alrededor, despertando.



              Entonces sucede. Una antena curiosa encuentra

              un  hueco  donde  su  propia  cutícula  queda






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