Page 301 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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hombre  estaba  hinchándose  a  ojos  vista  allí


              donde el aguijón había atravesado su uniforme.


              Estaba gritando, y ahora el hombre en el exterior

              empezó  a  gritar  también;  Scoles  estaba


              intentando cerrar la esclusa por la fuerza, pero ya


              había hormigas dentro con ellos, recorriendo los


              confines cerrados de la cabina, buscando nuevas

              víctimas.



              Holsten  se  arrodilló  junto  a  Tevik,  intentando


              separar  la  cabeza  de  la  hormiga  de  su  pierna,


              consciente  de  que  sus  costillas  debían  estar

              protestando a voces justo entonces. Al final tuvo


              que arrancarla con una pinza, mientras Tevik se


              aferraba  al  suelo,  pues  los  analgésicos  de

              emergencia claramente no eran suficientemente


              efectivos.



              Holsten  sostuvo  la  cabeza  ante  sí  y  la  miró


              detenidamente. Las mandíbulas ensangrentadas

              parecían extrañamente pesadas… y metálicas.



              Scoles  había  conseguido  cerrar  la  esclusa  y  él,


              Nessel y Lain habían estado pisoteando a todos


              los insectos que encontraron, mientras la cabina

              se  llenaba  lentamente  con  el  acre  hedor  de  sus


              cuerpos               aplastados.                 Holsten               vio         cómo


              encontraban una hormiga más que había subido

              a las consolas.



              —No golpeéis los sistemas electrónicos —avisó


              Lain—. Podemos necesitar… ¿Es eso una llama?








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