Page 283 - El hombre ilustrado - Ray Bradbury
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—No quiero. Me quedaré aquí hasta que lleguen
esos hombres. Eres un poco posesivo. Mi vida es
mía.
Saul sintió que se cegaba. La cara empezó a
retorcérsele.
—Me has oído.
—Oh, cómo has cambiado —observó Mark—.
Antes tan amigo y ahora…
Saul le lanzó un puñetazo. Fue un golpe rápido y
preciso. Mark le esquivó, riéndose.
—Ah, no.
Estaban en medio de Times Square. Los autos
corrían hacia ellos, rugiendo, haciendo sonar las
bocinas. Los edificios ardientes se hundían en el
aire azul.
—Es mentira —gritó Saul, trastabillando ante el
impacto visual—. ¡Por amor de Dios, Mark, no
hagas eso! Vienen los hombres. ¡Te matarán!
Mark, sentado en el pavimento, se reía de su broma.
—Déjalos venir. ¡Puedo engañarlos a todos!
Nueva York distraía a Saul. Para eso estaba allí,
para distraerlo, para retener su atención con esa
extraña belleza después de tantos meses de
nostalgia. En vez de atacar a Mark, Saul bebía la
escena, extraña, pero familiar.
Cerró los ojos.
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