Page 280 - El hombre ilustrado - Ray Bradbury
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—Vi el arroyo… Corrí a lo largo de la orilla y me
quité la ropa —añadió sin aliento y con una sonrisa
incrédula—. Y me metí en el agua y nadé.
—Me alegro —dijo Leonard Mark.
—Un momento —Saul se metió una mano en el
bolsillo y sacó su última barra de chocolate—.
Toma.
—¿Qué es esto? —Leonard Mark miró el regalo—.
¿Chocolate? No. No lo hago para que me pagues.
Me gusta que seas feliz. Guárdatelo. Si no
convertiré el chocolate en una serpiente de
cascabeles y te morderá la mano.
—Gracias, gracias.—Saul se guardó el chocolate—.
No sabes qué buena estaba el agua.— Tomó la
cafetera—. ¿Otro poco de café?
Mientras servía el café. Saul cerró un momento los
ojos.
Veré a Sócrates, pensó. Sócrates y Platón y
Nietzsche y Schopenhauer. Este hombre es un
genio. Aún más, ¡es algo increíble! Cuántos días
tranquilos y largos, cuántas noches frescas
tendremos para conversar. No será un mal año, no,
de ningún modo.
El café desbordó el vaso.
—¿Qué pasa?
—Nada —respondió Saul, confuso y sorprendido.
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