Page 15 - Seveneves -Neal Stephenson
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guardarse para consumo humano o
descomponerse en oxígeno e hidrógeno para
servir de combustible de cohetes. En otros
abundaban los metales preciosos, que podían
volver a la Tierra para su venta.
Un trozo de níquel y hierro como Amaltea
podía fundirse para crear materiales estructurales
que se usarían para la construcción de hábitats
espaciales en órbita. Hacerlo más allá de una
pequeña escala de prueba exigiría el desarrollo de
nuevas tecnologías. Emplear mineros humanos
era imposible, ya que habría que ponerlos en
órbita y mantenerlos con vida. La solución
evidente eran los robots. Dinah había sido
enviada a Izzy para poner los cimientos de un
laboratorio de robótica que con el tiempo
ocuparía a seis investigadores. Las guerras de
presupuestos en Washington habían reducido esa
cifra a uno.
Así era como le gustaba. Se había criado en
lugares remotos, siguiendo a su padre, Rufus, a
su madre, Catherine, y a sus cuatro hermanos por
toda una serie de minas de roca dura en lugares
como la cordillera de Brooks, en Alaska, el
desierto Karoo, en Sudáfrica, y Pilbara, en
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