Page 432 - Seveneves -Neal Stephenson
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los que habían mandado para mantener los
arquetes y vivir en ellos— lo sabían
implícitamente. En Día 700 eran mil doscientas
setenta y seis personas, y llegaban dos docenas
cada día durante la tanda final de lanzamientos.
A los recién llegados se les asignaban arquetes
vacíos que los esperaban a la cabeza o al final de
la cola. Los lanzaban cuatro veces al día en
distintos cohetes pesados. Como el arquete era,
básicamente, espacio vacío, no pesaba casi nada
en comparación con la capacidad de carga de un
cohete grande, así que los llenaban, desde la sala
de calderas hasta la puerta principal, de
vitaminas. Había que sacarlas y almacenarlas
antes de ocupar el arquete.
Cada arquete tenía su inventario de carga.
Algunos iban llenos de gas comprimido, como
nitrógeno, que se usaría para fertilizar los
cultivos. Otros podrían llevar suficientes bienes
variados y aparentemente azarosos como para
abrir un bazar espacial: medicinas, artefactos
culturales, micronutrientes, herramientas,
circuitos integrados, piezas de repuesto para
motores Stirling, efectos personales de los
arquinos y, en un caso, un polizón al que habían
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