Page 634 - Seveneves -Neal Stephenson
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el periastro, saldría volando en una órbita larga
que lo haría atravesar las órbitas de otros cuerpos.
Tras pasar por el apoastro —el punto de mayor
distancia—, volvería a pasar por el mismo
conjunto de órbitas y regresaría hacia el centro. El
sistema solar estaba poco poblado, por lo que la
probabilidad de impactar en un planeta o en un
asteroide, incluso de pasar cerca, era pequeña.
Pero a escala de tiempo astronómico, la
probabilidad de un encuentro cercano o una
colisión era grande. La colisión provocaría, claro
está, el impacto de un meteoro contra el planeta y
la destrucción del objeto orbital. Un simple
encuentro cercano cambiaría la órbita del cuerpo
para adoptar una elipsis nueva y diferente, o
posiblemente una hipérbola, lo que lo haría salir
del sistema solar. Alrededor del sol todavía había
una gran cantidad de cometas y asteroides en
órbitas muy excéntricas, pero el número se
reducía con el tiempo y para los astrónomos eran
acontecimientos poco habituales. Al principio, el
sistema solar había sido un lugar mucho más
caótico, con mayor rango de órbitas, pero todos
esos procesos lo habían ido limpiado y, en una
especie de selección natural, había quedado un
sistema en el que casi todo se movía en una órbita
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