Page 122 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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con  la  pequeña  linterna  entre  los  dientes,


              trabajando en algo con un par de palillos.


                 —Harv —dijo ella—, ¿trabajas en un bicho?





                 —No,  tonta  —la  voz  de  Harv  estaba  apagada,


              como  si  tuviese  que  luchar  con  la  linterna  que


              sostenía entre los dientes—. Los bichos son mucho


              menores. Mira.





                 Ella se metió un poco más, atraída tanto por el


              calor y la seguridad como por la curiosidad, y vio


              una  cosa  marrón  y  suave  de  unos  pocos


              centímetros  de  lado,  suave  en  los  bordes,  que


              descansaba sobre los pies cruzados de Harv.





                 —¿Qué es?





                 —Es mágico. Mira —dijo Harv. Y con el palillo


                 soltó algo.





                 —Le salen hilos —dijo Nell.





                 —¡Calla! —dijo Harv, volviéndose para mirarla


              con  lo  que  la  luz  le  dio  en  la  cara,  con  la  voz


              viniendo de la luz epifánicamente—, te equivocas.


              No es que la cosa tenga hilos dentro... está hecha


              de hilos. Hilos por encima y debajo unos de otros.


              Si sacases todos los hilos no quedaría nada.


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