Page 493 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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madera para asegurarse de que allí no había caído
té o azúcar.
Se alejó de la mesa y pareció llegar por azar a una
copiadora de latón y roble que se encontraba en
una de las agudas esquinas de la habitación
ortogonal. Cogió un par de páginas de la bandeja
de salida y las repasó durante un rato, riendo con
tristeza de vez en cuando. En un momento dado
miró a Nell y movió la cabeza en silencio antes de
decir:
—Tiene alguna idea... —pero entonces rió de
nuevo, agitó la cabeza y volvió a los papeles.
—Bien —dijo finalmente—, bien.
Metió nuevamente los papeles en la copiadora y
le dijo que los destruyese. Se metió los puños en
los bolsillos del pantalón y recorrió de arriba abajo
la habitación dos veces, luego se sentó de nuevo,
sin mirar ni a Nell, ni a Harv, ni al libro, sino con la
vista fija en la distancia.
—Bien —dijo—. No voy a confiscar el libro
durante tu visita a Dovetail, si cumples ciertas
condiciones. Primero, en ninguna circunstancia
harás uso de un compilador de materia. Segundo,
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