Page 497 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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hubiesen  sido  marcadas  por  los  asiduos  corgis.


              Cuando  se  detuvo  para  acariciar  el  cuello  de  la


              yegua, Nell y Harv la alcanzaron y descubrieron


              que le estaba dando una narración simplificada de


              lo que había sucedido en la portería y de lo que iba


              a suceder a partir de ahora, todo dicho de forma


              ausente,  por  si  la  yegua  quisiese  saberlo.  Por  un


              momento  Nell  pensó  que  la  yegua  podría  ser


              realmente  una  cabalina  disfrazada  con  una  falsa


              piel de caballo, pero luego expulsó un chorro de


              orina de las dimensiones de una barra de la verja,


              que brillaba como un sable de luz bajo el sol de la


              mañana y estaba envuelto en un velo de vapor, y


              Nell la olió y supo que el caballo era real. La mujer


              no montó en el caballo, que aparentemente había


              cabalgado  a  pelo,  sino  que  cogió  las  riendas  con


              tanta suavidad como si fuesen telas de araña y guió


              al animal. Nell y Harv la siguieron un par de pasos


              por detrás, y la mujer caminó por la zona verde


              durante  un  tiempo,  aparentemente  organizando


              las cosas en su mente, antes de ponerse finalmente


              el pelo tras la oreja de un lado y volverse hacia ellos.





                  —¿Os ha hablado el condestable Moore sobre


                  las reglas?





                  —¿Qué reglas? —soltó Harv antes de que Nell


               pudiese  embarcarse  en  un  nivel  de  detalle  que


                                                                                                          497
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