Page 496 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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os sentaseis durante un rato en un lugar seguro y


              tranquilo para pensar.





                 —Eso estaría bien, gracias —dijo Nell.





                 —Dovetail tiene muchos parques y jardines


                 públicos...





                 —Olvídalo  —dijo  la  mujer,  cogiendo  las


              indirectas cuando las oía—. Los llevaré al molino


              hasta  que  vuelva  Brad.  Luego  —le  dijo


              significativamente al condestable—, pensaremos en


              algo.





                 La mujer salió de la portería con paso firme, sin


              mirar a Nell y Harv. Era alta y llevaba un par de


              pantalones  caqui,  gastados  en  las  rodulas  pero


              apenas  en  el  trasero,  y  marcados  aquí  y  allá  con


              viejas  manchas  sin  identificar.  Encima  llevaba  un


              viejo jersey de pescador, con las mangas recogidas


              y agarradas con imperdibles para formar gruesos


              roroides  de  lana  orbitando  en  cada  uno  de  sus


              brazos  pecosos,  el  motivo  replicado  por  unos


              brazaletes de plata en cada muñeca. Murmuró algo


              en dirección al caballo, una yegua appaloosa que ya


              había  inclinado  el  cuello  hacia  abajo  e  intentaba


              comer la decepcionantemente corta hierba dentro


              de  la  verja,  buscando  una  hierba  o  dos  que  no


                                                                                                          496
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