Page 501 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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carretera  para  oler  una  flor.  Al  principio  Rita  la


              vigilaba  nerviosa,  diciéndole  que  no  arrancase


              ninguna flor porque pertenecían a otras personas.





                 Al  final  de  la  carretera  había  una  puerta  de


              madera  con  una  risible  cerradura  primitiva


              consistente  en  una  barra  móvil,  brillante  por  el


              uso. Más allá de la puerta, la carretera se convertía


              en  un  mosaico  de  piedras  con  hierba  creciendo


              entre  ellas.  Corría  entre  pastos,  donde  comían


              caballos  y  alguna  vaca  lechera  ocasional  y,


              finalmente, acababa en un gran edificio de piedra


              de  tres  pisos  colgado  de  la  orilla  de  un  río  que


              bajaba por la montaña desde el Enclave de Nueva


              Atlantis  Había  una  enorme  rueda  a  un  lado  del


              edificio y giraba lentamente impulsada por el río.


              Había  un  hombre  fuera,  al  lado  de  un  bloque


              grande,  que  utilizaba  un  hacha  de  hoja


              excepcionalmente  grande  para  cortar  delgados


              trozos  de  madera  roja  de  un  tronco.  Ésos  se


              apilaban en un cesto de mimbre del que tiraba un


              hombre  con  una  cuerda  desde  el  techo,  y  que


              reemplazaba algunas de las viejas tablillas por esas


              nuevas rojas.





                  Harv se paralizó de asombro ante esa exhibición


              y dejó de andar. Nell había visto el mismo proceso


              de trabajo en las páginas del Manual. Ella siguió a


                                                                                                          501
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