Page 507 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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paseo en bote con el Doctor X, y desde entonces se
había sentido más cerca de las cincuenta mil niñas
de aquel barco que del otro cuarto de millón de los
otros.
El programa estaba escrito para funcionar en un
compilador de volumen, que produjese docenas de
Manuales cada ciclo. Cuando la primera remesa
quedó terminada, el juez Fang cogió uno de los
nuevos volúmenes, inspeccionó la cubierta, que
tenía la apariencia del jade, hojeó las páginas
admirando las ilustraciones y repasó con ojo crítico
la caligrafía.
Luego se lo llevó por un pasillo hasta una sala de
juegos en la que corrían, quemando energías,
cientos de niñas. Eligió una niña y le dijo que se
acercara. Ella se acercó, renuente, empujada por
una profesora energética que se alternaba entre
sonreír a la niña e inclinarse ante el juez Fang.
Él se puso en cuclillas para poder mirarla a los
ojos y le dio el libro. Ella estaba mucho más
interesada en el libro que en el juez Fang, pero le
habían enseñado educación, así que se inclinó y le
dio las gracias. Luego lo abrió. Sus ojos se
ensancharon. El libro comenzó a hablarle. Para el
juez Fang la voz sonaba un poco aburrida, el ritmo
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