Page 567 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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El condestable refunfuñaba, pero siempre se lo
acababa todo y a veces lavaba los platos.
El condestable pasaba mucho tiempo leyendo
libros. Nell podía estar en la casa cuando lo
hacía, siempre que estuviese callada. Fre‐
cuentemente la echaba, y entonces llamaba a
algún viejo amigo por el gran mediatrón en la
pared de la biblioteca. Normalmente Nell iba a
la casita del jardín en esas ocasiones, pero a
veces, especialmente con la luna llena, vagaba
por el jardín. Éste parecía mayor de lo que era
realmente al estar dividido en muchos
compartimentos pequeños. En las noches de
luna llena, su sitio favorito era un grupo de altos
bambúes verdes con algunas rocas bonitas
colocadas por los alrededores. Se sentaba con la
espalda contra una roca, leía el Manual, y en
ocasiones oía los sonidos que emergían de la
casa del condestable Moore cuando hablaba con
el mediatrón: en su mayoría risas grandes y
profundas, y explosiones de insultos
bienintencionados. Durante mucho tiempo
Nell dio por supuesto que no era el condestable
quien producía aquellos sonidos, sino aquel
con quien hablaba; porque en su presencia &
condestable siempre era amable y reservado,
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