Page 570 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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condestable sólo era una silueta cortada en cien‐
tos de tiras por las astas de bambú, pero cuando
ella se movía de un lado a otro, algún truco
ocular recomponía la imagen. Él estaba sentado
bajo la luz de la luna. Se había cambiado de ropas:
ahora vestía su falda escocesa, una camisa y
boina que parecían pertenecer a un uniforme.
Cuando vaciaba los pulmones y volvía a respirar,
su pecho se elevaba y n conjunto de medallas e
u
insignias brillaba bajo la luz de la luna.
El condestable había dejado las puertas
abiertas. Nell entró en la Casa, sin molestarse en
guardar silencio porque sabía que no podría
oírla con el sonido de la gaita.
La pared y el suelo eran grandes mediatrones,
y los dos estaban Abiertos con una profusión de
ventanas mediáticas, cientos y cientos de
paneles separados, como una pared en una
bulliciosa calle de ciudad sobre la que los
carteles y avisos han sido colocados en tal abun‐
dancia que cubren por completo el substrato.
Algunos de los paneles eran apenas mayores
que la mano de Nell, y otros eran del tamaño de
un póster de pared. La mayoría de los que
estaban en el suelo eran ventanas a documentos
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