Page 569 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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y cayendo sobre el mediatrón, que las iluminaba


              extrañamente desde abajo.





                   Nell deseaba entrar y consolarle, pero estaba


              demasiado  asustada.  Se  quedó  allí  y  miró,


              congelada por la indecisión, y los destellos de luz


              que  venían  de  los  mediatrones  le  recordaban


              explosiones; o mejor, imágenes  de explosiones.


              Se echó atrás y volvió a su casita.





                   Media  hora  más  tarde,  oyó  el  sonido


              ultraterreno de la gaita del condestable Moore


              que venía del grupo de bambúes. En el pasado


              la  había  cogido  ocasionalmente  y  había


              producido  algunos  chillidos,  pero  ésa  era  la


              primera vez que Nell oía un recital formal. No


              era experta en gaitas, pero pensó que no sonaba


              mal. Tocaba una pieza lenta, una endecha, y era


              tan triste que casi rompió el corazón de Nell en


              pedazos;  la  imagen  del  condestable  llorando


              desconsoladamente  sobre  manos  y  rodillas  no


              era ni la mitad de triste que la música que ahora


              tocaba.





                   Con  el  tiempo  pasó  a  una  variación  más


              rápida y alegre. Nell salió de la casa al jardín. El






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