Page 574 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—No puedes dejar de llorar porque estás
jodida psicológicamente —le dijo en un tono de
voz profesionalmente aburrido que podía haber
sonado cruel; pero que para Nell era, por alguna
razón, más confortante.
—¿Qué quieres decir? —dijo ella finalmente,
cuando pudo hablar sin que la traicionase la
garganta.
—Quiero decir que eres una veterana, chica,
igual que yo, y tienes cicatrices —él se abrió de
pronto la camisa, lo botones salieron volando y
rebotando por toda la habitación, para revelar
su torso de varios colores— como yo. La
diferencia es que yo sé que soy un veterano. Tú
insistes en creer que sólo eres una niña pequeña,
como esas malditas vickys con las que vas a la
escuela.
De vez en cuando, quizás una vez al año, él
rechazaba la invitación a cenar, se ponía aquel
uniforme, se subía a un caballo y cabalgaba en
dirección al Enclave de Nueva Atlantis. El
caballo lo traía de vuelta en las primeras horas
de la mañana, tan borracho que apenas podía
sostenerse sobre la silla. A veces Nell le ayudaba
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